¿Qué pasa en el instante exacto en que se detiene la respiración? El budismo tibetano tiene una respuesta detallada, práctica y de una belleza perturbadora, y la reunió hace más de mil años en un texto que Occidente conoce como El libro tibetano de los muertos.
Atribuido al sabio Padma Sambhava y transmitido bajo el título original de Bardo Thödol -"Liberación por la escucha en el estado intermedio"-, este es un manual de acompañamiento para el tránsito entre la muerte y el renacimiento: describe con precisión los 49 días del bardo, el período en que la conciencia, ya sin cuerpo, atraviesa visiones de una intensidad que puede ser reconocida como sabiduría o temida como amenaza, según el grado de preparación de quien muere.
El libro se organiza en tres grandes movimientos. El Chikhai Bardo, el instante mismo de la muerte, donde aparece por primera vez la Luz Fundamental, la posibilidad más directa de liberación. El Chönyid Bardo, donde el difunto es confrontado, día tras día, con las visiones de las deidades pacíficas y las deidades iracundas: proyecciones de la propia mente que, si se reconocen como tales, disuelven el miedo en lugar de alimentarlo. Y el Sidpa Bardo, la etapa final, donde quien no alcanzó el reconocimiento se encamina, empujado por el karma acumulado, hacia un nuevo nacimiento.
Esta edición reúne el texto ritual completo -las reverencias, las instrucciones para quienes asisten al moribundo, las plegarias que se recitan al oído del difunto durante cada fase del bardo- junto con un prólogo del escritor y crítico Luis Benítez que sitúa la obra en su contexto y explica por qué Carl Gustav Jung, uno de sus primeros y más influyentes lectores en Occidente, la consideró una guía tan valiosa para vivir como para morir.
Lo que distingue al Bardo Thödol de otros textos sobre la muerte no es su promesa de trascendencia sino su método: enseña a reconocer, no a temer. Cada visión, cada luz, cada sonido aterrador que atraviesa la conciencia en tránsito es, según esta enseñanza, una manifestación de la propia naturaleza búdica. El miedo es lo que empuja hacia la reencarnación; el reconocimiento es lo que abre la puerta de la liberación.
Más de un siglo después de sus primeras traducciones a lenguas occidentales, el Bardo Thödol sigue siendo una de las puertas de entrada más citadas al pensamiento tibetano, a la meditación sobre la impermanencia y a una comprensión del karma y la reencarnación que no depende de la fe sino de la atención. Esta edición de Pampia Grupo Editor lo presenta en una traducción cuidada, con las reverencias, mandalas y visiones que estructuran cada etapa del recorrido, para lectores que buscan comprender la muerte no como el final sino como el umbral de una transformación posible.
Un texto para leer antes de necesitarlo.
"La naturaleza de nuestro ser no es diferente de la de un Buda. La diferencia reside en que un Buda es consciente de esa naturaleza, mientras que el hombre apegado a lo terrenal no lo es, por culpa de la ilusión del ego, del yo".
El libro tibetano de los muertos (Bardo- Thodol) puede ser estudiado por cualquiera; incluso está especialmente concebido para quien no tiene tiempo ni posibilidad de emprender un largo estudio y un entrenamiento espiritual riguroso. No es una guía de muertos sino una guía para quienes quieren traspasar la muerte metamorfoseando su proceso en un acto de liberación. A este fin, conviene incluir la muerte en la vida cotidiana no como un rechazo de la vida sino como parte inseparable y necesaria de ella. Para lograr estas experiencias se debe llegar al núcleo del ser en el que encontramos a la vida y a la muerte indisolublemente unidas.
Estas enseñanzas, que dan indicaciones precisas y detalladas sobre la existencia después de la muerte, se atribuyen al gran apóstol budista Padmasambhava quien a mediados del siglo VIII llevó el budismo al Tibet y fundó el primer monasterio.