Frente a la encrucijada contemporánea que parece indiferente al desmantelamiento de la dignidad humana, la imaginación crítica sugerida en "Este plano femenino de la tierra" como muestra de un pensamiento mayor, conlleva un deseo estético y ético, que se vuelve recurso de interrogación, encauzado a superar la banalización de la violencia.
Erigiendo sobre el papel una prosa visionaria, que pone el acento en la construcción de cierta cosmovisión, donde las asociaciones responden a una voluntad de restitución.
La cual, en diálogo con el pensamiento hispanoamericano forjado en luchas sociopolíticas, utopías y desencantos, reafirma la vigencia de lo posible.
A causa de que lo femenino deja de ser únicamente motivo poético, para convertirse en material de discernimiento simbólico y ciudadano, que constata la presencia de un territorio de sentido.
Ya que, en palabras que evocan la filosofía de Giorgio Agamben, lo sagrado que detona la separación, inscribe una dignidad corporal ampliada.
A través de la que el reconocimiento de lo femenino como «plano de la tierra», le imprime voz al tejido humano fragmentado por la colonización, los genocidios y la globalización, mediante un gesto extraordinario que abre vías de alteridad y diplomacia.
Comunicando, un encanto capaz de espantar el silencio de las asimetrías históricas, contaminadas de mecanismos de dominación, que, en particular, degradaron el cuerpo de la mujer a un objeto secundario, desvinculado de toda noción cósmica.
De ahí que repensar el panorama actual, significa cuestionar la racionalidad que prioriza el producto interno bruto condicionado, sobre el cuidado esencial de la vida, compuesto de memoria, inclusión y equidad, con el objetivo de generar lecturas, desencadenadas del caos doomerista y geopolítico.
Pues, exento de argumentos nostálgicos, lo femenino tal vez es la más importante potencia prospectiva, que demanda, junto a la participación activa de lo verdaderamente masculino, otra disposición de entendimiento.
Dentro de la que el pensamiento y las presentaciones de Juan Carlos Linares Timbalaye, ofrecen un vehículo que permite transitar hacia un paisaje renovado. Donde, combinando compromiso intelectual, coherencia histórica y responsabilidad social, va iluminando una propuesta que afianza la posibilidad de traer del futuro, la dirección oportuna que proporcione revelación.